Cuentos acerca de las aves

El amante de los pájaros - Esopo

Resumen:

Una corta fábula que habla de aprender a escuchar consejos y el saber escuchar cuando alguien más te advierte sobre algo, especialmente cuando se trata de un buho, al final te libra de malas experiencias.

Cuento: 

En cierta oportunidad, un búho daba vueltas por el bosque y al ver a las aves, las quiso ayudar, se acercó a ellas, hizo una reunión y les dijo:

«-Si quieren preservar sus vidas y mantenerse, les aconsejo que, al salir ciertas bellotas de la tierra, las arranquen y las dejen fuera para que así dejen de crecer, ya que algunas de ellas contenían un veneno que las afectaría si las consumieran siendo así, irremediablemente capturadas.»

Las aves solo atinaban a escuchar en silencio y con sorpresa, luego continuo con sus advertencias:

«-También quiero decirles que, las semillas de lino que sembraron los agricultores no son buenas para ustedes, son de mala suerte y no les traerá nada bueno en el futuro. Así que mejor tomen precauciones.» Luego continuo con sus advertencias y les dijo que muy cerca llegaba un buen arquero y que con sus dardos llegaría a ellas haciéndoles gran daño, y que sería más rápido que el vuelo de ellas mismas.

Las aves seguían escuchando pero cada vez más incrédulas, pensaban entre sí que él estaba mal de la cabeza y que solo era parte de su confusión mental. Pero cuando pasaron los días y vieron que en todo tuvo razón, no solo se lamentaron, sino, empezaron a considerarla como la mejor y más sabia de todas las aves, ganándose así todo el respeto de esa gran comunidad de aves de aquel territorio.

Desde aquel día, las aves contemplan al búho con admiración y respeto por su gran sabiduría. El búho, nunca más quiso darles consejos, ahora solo las observa y recuerda con tristeza, que todo aquello se pudo evitar si tan solo le hubieran prestado atención y creído en lo que les decía.

Fuente: https://xn--cuentoscortosparanios-ubc.org/el-buho-y-las-aves/ 

El pajarillo de Piedra - Pedro Pablo Sacristán

Resumen:

Un corto cuento que narra la historia de un pajarito de piedra que sufre por su condición de no poder volar debido a su peso, pero un suceso repentino cambiará su situación y hará que se transforme para ayudar a quienes lo necesiten. 

Cuento:

        Hubo una vez un pájaro de piedra. Era una criatura bella y mágica que vivía a la entrada de un precioso bosque entre dos montañas. Aunque era tan pesado que se veía obligado a caminar sobre el suelo, el pajarillo disfrutaba de sus árboles día tras día, soñando con poder llegar a volar y saborear aquel tranquilo y bello paisaje desde las alturas.

Pero todo aquello desapareció con el gran incendio. Los árboles quedaron reducidos a troncos y cenizas, y cuantos animales y plantas vivían allí desaparecieron. El pajarillo de piedra fue el único capaz de resistir el fuego, pero cuando todo hubo acabado y vio aquel desolador paisaje, la pena y la tristeza se adueñaron de su espíritu de tal modo que no pudo dejar de llorar.

Lloró y lloró durante horas y días, y con tanto sentimiento, que las lágrimas fueron consumiendo su piedra, y todo él desapareció para quedar convertido en un charquito de agua. Pero con la salida del sol, el agua de aquellas lágrimas se evaporó y subió al cielo, transformando al triste pajarillo de piedra en una pequeña y feliz nubecita capaz de sobrevolar los árboles.

Desde entonces la nube pasea por el cielo disfrutando de todos los bosques de la tierra, y recordando lo que aquel incendio provocó en su querido hogar, acude siempre atenta con su lluvia allá donde algún árbol esté ardiendo.

Fuente: https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-pajarillo-de-piedra

El pequeño colibrí - Rosa María Roé

Resumen:

Un corto cuento que nos narra la historia del pequeño colibrí que migrando junto a su familia, por andar de aventurero se encuentra en una situación que lo hará replantearse sus decisiones y hacerse más sabio en el camino.  

Cuento:

El pequeño colibrí azul se sentía triste y cansado. Se perdió cuando viajaba con su familia en busca de un lugar más cálido donde pasar el invierno, y cuando entró la noche, después de mucho tiempo buscándolos sin ninguna suerte, se resguardó en una pequeña cueva que encontró en la montaña. Dentro sólo había unas cuantas ramas y hojas secas llevadas por el viento. Aunque alimentarse no era algo que a él le preocupara, ya que siempre había sido muy hábil para esta tarea, el no saber si volvería a ver a sus seres queridos le entristecía profundamente.

-No te alejes de nosotros cuando migramos a otro lugar-, le repetían siempre sus papás. Pero él se emocionaba con todas las cositas que descubría durante sus viajes, y se quedaba boquiabierto contemplando esas maravillas, batiendo sus pequeñas alitas encima de cada tesoro, mientras los demás seguían su camino sin percatarse de su falta. Aquel día mientras volaban vio un destello de luz, un reflejo que salía de entre los árboles y sin darse cuenta fue perdiendo altitud y acercándose para ver qué era aquella hermosa luz. Entonces descubrió un enorme y precioso lago de aguas cristalinas que le dejó totalmente sorprendido.

 

-¡¡¡Uauuu!!!- Exclamó, viéndose reflejado en el agua. -¡¡¡Qué maravilla!!!!-

 

Él nunca había visto nada igual. El sol empezaba ponerse y sus rayos en el agua aparecían como brillantes reflejos dorados que casi cegaban, convirtiéndolo en un cuadro espectacular.

Allí correteó por encima del agua jugando con su reflejo, utilizando como espejo las quietas aguas donde contemplaba las blancas nubes deslizándose por el cielo. No se dio cuenta de que el tiempo pasaba y cuando de pronto alzó su vuelo llamando a su familia para enseñarles lo que había descubierto, vio que su llamada no era respondida, y que sus papás y sus hermanos habían seguido su vuelo, y donde estaban ahora ya no podían oírle.

De pronto un enorme temor se adueñó de él. De sus ojos desapareció toda esa belleza y sólo escuchaba ruidos extraños que cada vez aumentaban más su miedo y su malestar. Unos gritos de aves desconocidas resonaban por el bosque, y todo lo que antes parecía bello se convirtió en algo tétrico y fantasmal. El sol ya casi no alumbraba y temía quedarse solo en el bosque, así que salió volando en busca de su familia. Pero la noche entró y él seguía solo. Buscó entonces un lugar donde cobijarse y allí pasó la noche. Con las hojitas que había en la cueva se hizo una camita un tanto ruidosa, ya que las hojas estaban secas pero por lo menos le dieron un poquito de calor para esa noche. Al día siguiente cuando despertó no recordaba que se había perdido, pero pronto al levantarse recordó lo que había sucedido, y empezó a preocuparse.

-¡Oh, Dios mío! ¿Qué voy a hacer aquí solo? ¿Dónde está mi familia?- Y pronto descubrió cómo les echaba de menos.

Sus papás siempre le repetían que si algún día se perdía lo que tenía que hacer era no alejarse del último lugar por donde habían pasado todos juntos, ponerse en un lugar suficientemente alto como para que pudieran verle cuando volvieran a buscarle, y que nunca dejara que el miedo le impidiera ver la realidad.

-¡¡¡Es verdad!!!!- Dijo cuando recordó. -Mis papás me dijeron qué tenia que hacer si me perdía así que no tengo nada que temer, mi familia me está buscando y pronto nos reuniremos-.

Así que salió de su cuevecita despidiéndose de ella y dándole las gracias por haberle ofrecido cobijo esa noche. De nuevo todo volvía a ser hermoso, y la seguridad de que encontraría a su familia le hacia volar feliz y alegre por unos parajes totalmente desconocidos para él. Pronto encontró de nuevo el lago por donde volaron la última vez, y allí buscó el árbol más alto y se posó en una de sus ramas. Mientras esperaba, empezó a canturrear y poco a poco se fueron añadiendo a su canción todos los pajarillos que habitaban por esos entornos. Él les contó que se había perdido, y decidieron cantar muy muy fuerte para que todo el que pasara pudiera oírles. Pronto su canción se podía escuchar desde muy lejos, lo que ayudó a su familia a encontrarle más rápidamente.

Después de aquel día, nuestro pajarillo se había hecho más sabio. Ahora sabía que tenía que advertir siempre a su familia cuando se alejaba de ellos durante sus viajes. Sabía también que durante el camino de la vida encontraría a quienes le ofrecieran su ayuda, y lo más importante de todo, descubrió que cuando el miedo se apoderaba de él las cosas más hermosas podían parecer las más terribles

Fuente: https://cuentosparadormir.com/infantiles/cuento/el-pequeno-colibri