#SábadoDeVoluntariado : Descubre Natalia, voluntaria de Medellín


¿Quién eres?
Mi nombre es Natalia, soy estudiante de Ingeniería Ambiental

Tu animal tótem
Considero que el altruismo es parte importante de mi personalidad, creo que no siempre debemos hacer las cosas para esperar algo a cambio. En particular un animal que se caracteriza por esto es la ballena.

¿Qué actividad te gusta más en ColomBIOdiversidad?
Me parecen muy agradables esos espacios en los que las personas pueden compartir su conocimiento, nos damos cuenta de que todos saben algo y lo han aprendido de maneras muy distintas, por eso los conversatorios y los talleres son las actividades que más me gustan.

¿Cuál es tu lugar favorito utilizado durante el festival?
No tengo un lugar favorito en específico, cada año conocemos lugares nuevos que permiten el encuentro de los ciudadanos para hablar de biodiversidad. Este año me encantó la idea de las caminatas urbanas porque te llevan a conocer la vida que se encuentra justo a tu lado, donde vives, no hay que ir muy lejos para deleitarse de lo hermosa e importante que es la naturaleza.

¿Desde cuando eres voluntario?
Soy voluntaria desde el 2016

¿Por qué ser voluntario en ColomBIOdiversidad?
ColomBIOdiversidad es una oportunidad para aportar un granito de arena para que las personas conozcan lo importante que es Colombia en términos de diversidad biológica, de paisaje e incluso culturalmente. En algunas ocasiones es muy bonito hacer parte de algo que lleva a las personas a apropiarse del territorio y quererlo cada día más.

¿Cuáles son tus misiones?
A lo largo del voluntariado ha habido una metamorfosis interesante, pasé de ser ‘todera’ en el 2016 y 2017, en 2018 estuve encargada de las comunicaciones y actualmente me ocupo haciendo fotografía y parte de la comunicación.

¿Qué destacarías de esta experiencia?
Destaco la labor del voluntario, cada año hay más personas que desean ayudar en la organización del festival. Ser voluntario no sólo es esto, además de ayudar en la organización, se viven experiencias muy bonitas entre los voluntarios donde cada uno aprende del otro y conoce la historia del otro, además puede llevarte a obtener nuevas oportunidades para la conservación.

¿Tienes alguna anécdota?
Creo que el momento más extraño de mi participación en el festival fue este año cuando pedimos prestado un parlante para una actividad de calle en la que se quería hacer visibilidad del festival. Yo llevaba el parlante metido en mi mochila de viaje porque nos teníamos que transportar en metro, todas las personas en el metro miraban muy extraño y esa fue la oportunidad perfecta para contarles acerca del festival.

Otros voluntarios iban vestidos de forma muy particular también, así que llamamos mucho la atención de las personas. A veces, tienes que recurrir a la creatividad para llamar a públicos distintos que normalmente no tienen conocimiento de este tipo de eventos de ciudad.